De la interesantísima carta escrita por el lector Ricardo Miguel Auad, bajo el título “los médicos y la política” (23/05), la cual comparto totalmente, por una cuestión de espacio voy a destacar solamente una frase. Es la que dice: “Todo este accionar político llevó a que en los años subsiguientes (2021-2022) el médico vea en su horizonte la deshumanización de su vocación, el pobre reconocimiento salarial, la falta total de empatía a su profesión”. Y a todas las peripecias que sufren en su noble trabajo, harto conocidas por la sociedad y retratadas con ejemplos por el señor Auad, quiero agregarle un tristísimo suceso que viví recientemente y que ejemplifica cómo concluye muchas veces la vida de estos grandes profesionales. Anteanoche hablé por teléfono con un señor amigo mío de Córdoba, del cual no sabía nada desde hace unos 30 años. Tras la alegría y las demostraciones de afecto virtual demostradas por ambos, le pregunté su edad y su estado de salud, a lo que me respondió: “Tengo 83 años y voy ‘luchándola’ para pasarla lo mejor que pueda. Mirá Danielito, la ironía de la vida. En plena pandemia de covid, me operaron del corazón y me pusieron un stent para salvarme la vida. Y me la salvaron. Pero, a los pocos días, los dos médicos que me operaron fallecieron contagiados por el coronavirus. Por lo que ahora sigo el tratamiento con otros médicos, que nada tuvieron que ver en la operación”. Tristísimo relato para un reencuentro después de más de tres décadas. Mientras tanto, la clase política… ¿para qué desmenuzar cómo vive, cómo la pasa, cuánto gana ($), qué hace y qué deja de hacer? Empatía, ¿sabrán lo que quiere decir?
Daniel Chavez
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